Hay dolencias y lesiones que no se curan del todo. Cuando eso ocurre y las secuelas no permiten rendir en el puesto como antes, la Seguridad Social prevé la incapacidad permanente. Es una prestación importante, pero también una de las que con más frecuencia se rechazan en la primera solicitud.
Normalmente el camino empieza con una baja médica. La incapacidad temporal no es indefinida: un año, ampliable seis meses más. Antes de agotarla el INSS valora si las lesiones tienen carácter permanente, aunque también se puede solicitar directamente.
Los cuatro grados de incapacidad permanente
La normativa reconoce cuatro grados, y la diferencia entre ellos es muy relevante en lo económico:
- Parcial: permite mantener la profesión habitual, aunque con menor rendimiento. Da derecho a una indemnización de pago único.
- Total: inhabilita para la profesión habitual, pero permite dedicarse a otra distinta. La pensión es del 55 % de la base reguladora.
- Incapacidad permanente absoluta: impide desempeñar cualquier profesión. La pensión es del 100 % de la base reguladora.
- Gran invalidez: además de lo anterior, se necesita a un tercero para los actos esenciales de la vida diaria, y se añade un complemento a la pensión.
Cómo se valora la incapacidad
El expediente pasa por el Equipo de Valoración de Incapacidades, que emite un dictamen, y después resuelve la dirección provincial del INSS. No basta con el diagnóstico: cuenta sobre todo cómo afectan las secuelas a las funciones reales del trabajo. Una misma patología puede justificar una incapacidad total para un albañil y no para un administrativo. Por eso la prueba médica bien preparada es lo que decide la mayoría de los casos.
Si el INSS dice que no
Una denegación abogados incapacidades no cierra el asunto. Hay treinta días desde la notificación para presentar la reclamación previa, requisito indispensable para poder demandar después. Si se desestima, el caso pasa al Juzgado de lo Social. Son plazos cortos y si se pasan no hay vuelta atrás, así que es mejor no dejarlo para el último día.
También se puede recurrir cuando sí se concede, pero en un grado inferior al que corresponde: pasar de total a absoluta puede casi duplicar la prestación. Y una vez reconocida cabe pedir la revisión del grado si las secuelas empeoran.
Por qué acudir a un especialista
Un abogado especializado en incapacidades estudia los informes médicos y el trabajo que se realiza antes de presentar nada, para saber si la solicitud tiene recorrido. Lo ideal es contar con un perito médico independiente que relacione las secuelas con las tareas del puesto. Y no hay que olvidar que la incapacidad afecta también a la relación con la empresa: cambio de puesto, extinción del contrato o compatibilidad con otro empleo. En Oviedo y en el resto de Asturias existen abogados laboralistas que acompañan todo el proceso, desde la primera solicitud hasta la vía judicial.